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Semillas de la Patria Futura.

"No somos los últimos del ayer,
somos los primeros del mañana"

Sub-oficial de caballería
Rafael Torres Guardado

El grupo menor del P.D.M.U. fue fundado un día 30 de abril del año 1958, por la iniciativa del Dr. Ángel Rodríguez Lino, quien formalmente agrupó a todos aquellos integrantes que por su edad no cumplían con el reglamento para formar parte del grupo mayor. Este grupo que integraba a los infantes a las filas de nuestra institución pretendía la formación de los niños bajo el ideal de “Patria, Honor y Fuerza”. Desde aquel 30 de abril, este grupo se ha nutrido ininterrumpidamente por niños de todo el país, asimismo han pasado por sus tiernas y cálidas filas muchos comandantes, que por providencia del INVICTO CAPITÁN supieron contagiar a los niños de grandes ideales que obedecen a la patria y la familia.

Su servidor tuvo la fortuna de pertenecer a este grupo como responsable, durante el periodo 2007-2011. Hoy a 10 años de distancia, guardo los recuerdos de esa etapa como una de las mas bellas cosas que he podido vivir.
El ser responsable del grupo menor requiere de mucha disposición y entrega, pues los niños además de su revestida inocencia, tienen una inquietud e imprudencia innata. No obstante, con el perfil de estos valiosos elementos, el compromiso de un comandante es ser ejemplo para ellos, de esta manera es de vital importancia hacer de nuestro entendimiento un genérico de la óptica con la que ellos conciben la vida. Además, a mis limitados 16 años, tuve que ser más exigente en cumplir las disposiciones que un hijo de familia debe cumplir, para que con congruencia pudiera pedir el cumplimiento, la obediencia y respeto a los niños.

Como cualquier otro grupo perteneciente a nuestra institución, se buscaba la formación de los individuos. En caso concreto de los niños, la misión era en ocasiones sencilla, pues a esa edad su inocencia es terreno fértil para sembrar los hábitos y sanas costumbres que todo hombre debe tener: limpieza, orden, control, deporte entre otros. Siempre tuve el apoyo de oficiales superiores, de la comandancia y padres de familia. Además de eso, los mensajes al menor siempre me fueron útiles porque cada uno de ellos llegaba al corazón de los pequeños ositos grises. Cómo no iban a llegar a sus corazones, si en el amor a nuestro país estaban inspirados. Cito textualmente el siguiente:

“Tú vales mucho individualmente, dentro de ti esta el futuro; como tu, otros niños y jóvenes constituyen la misma promesa; la misma esperanza de cada uno; se fundirá en un gran futuro y en una gran esperanza la Patria de todos” punto No. 40 del mensaje al menor.
La inspiración y formación que nuestra institución les daba a estos pequeños fue patente en todo momento, cada día de instrucción llegaban a formación con su uniforme y sus botitas impecables, cada vez que tenían oportunidad de hablar conmigo me informaban que sus calificaciones y comportamiento en la escuela mejoraban, no solo ellos lo mencionaban, sino que sus padres también lo comentaban por el comportamiento que tenían en casa. Durante instrucción también tenían un excelente comportamiento, y he de reconocer que siempre fue un grupo perfectamente uniformado, mejor que el grupo mayor. Además de ser los mejores de todo el batallón, lo creían y lo demostraban en todo momento.
Como todo en la vida había momentos para todo, principalmente para permitirles ser niños, dejándoles jugar, gritar correr y en algunas ocasiones permitirles jugar conmigo. Tengo muchos recuerdos de eso, pero el que más atesoro es el del campamento en el bosque de “la primavera” que a continuación he de narrar.

-Un sábado de junio estaba programado el campamento del grupo menor, un día anterior fue muy pesado para mi, porque tuve una fuerte alergia que me llevó directo al hospital. Afortunadamente me dieron de alta, no me podía hacer a la idea de no ir al campamento con mis pequeños. Al día siguiente, nos presentamos al batallón los 80 elementos del grupo menor, su servidor, el 3er of. Rubén Zavala, Jorge Fuentes Rodríguez (QEPD) y el Sgto 1ero. Eduardo Ramos, como personal de apoyo. Tuvimos largas caminatas en el bosque y muchos juegos, pero para los pequeños osos grises no significaba cansancio, que si bien eran unos angelitos en algunos momentos la inquietud de seguir jugando los gobernaba, y que mejor que atacando al comandante!!.
Ferozmente de ser el grupo menor, se convertían en las mismas fuerzas especiales, donde ingenuamente su servidor creía que era atacado con piñas de pino, pero la imaginación tan grande de los niños les daba para utilizar cualquier cosa como material de guerra, piedras, palos, troncos y finalmente entre gritos y risas una que otra escupida tras mi derrumbe. Convaleciente y atacado por los ositos grises terminé uno de los mejores días de mi vida, nunca lo olvidaré.

El haber estado en contacto con los niños trajo a mi mucha formación, pero sobre todo la confirmación de mi vocación al matrimonio. Hoy mas que nunca le ruego al MAGNÁNIMO el poder ser responsable nuevamente de un grupo menor, aquel que en su generosidad me permita amar como su papá.