Marco Antonio Landeros Arredondo. (1944-2021) 13 de febrero de 2021. Hoy despedimos a Marcos, Penta de corazón, quién después de una gran lucha de él y su familia contra la pandemia nos deja una lección de amor y solidaridad. Referente icónico en su tiempo de activo en filas y después también. Siempre emprendedor y motivador le gustaba salir de campamento y no fallaba el primer domingo de marzo en la Barranca a lo que siempre invitaba para que fuéramos. Bohemio empedernido, cantaba con sentimiento y buen tono pero lo que es imborrable son las declamaciones de los poemas mexicanos que investigaba acuciosamente. Hombre de familia y con las características Penta, luchador incansable por el bienestar de los suyos, alegre y con un sentido del humor que le permitía reírse de sí mismo cuando era la ocasión, seguro eternamente de si, afectuoso, y al mando siempre oficial y caballero pero principalmente amigo leal y hermano querido. Su tránsito por el Penta dejo huella, amante siempre de la campiña y la montaña fue socio del CIMA, esa asociación que conjuntaba a los montañistas de Jalisco y era en este mes de febrero cuando celebraban su confraternidad, donde fue reclutado para el Penta y Tropas de Auxilio – esa unidad entre montañista, de sanidad y de fibra, rebelde y dada a ir por su cuenta- por el entrañable Atanasio Carranza, eximio comandante de la unidad y que a todos los que estuvimos en ese tiempo nos enseñó el manejo de la cuerda y venciendo temores –que los de Tropas de Auxilio parecían no tener- a rapelear, hacer la tirolesa y las suertes que tanto les lucían en los desfiles del 20 de noviembre y que uno de tropa, sin importar la unidad de adscripción, teníamos que entrarle. Marcos se incorporó a la Subzona Tlaquepaque y fundó el grupo de Tropas de Auxilio y posteriormente fundó el Cuarto Sector en la colonia del Rosario siendo el comandante de la unidad. Cerró su ciclo en el PDMU en el grupo “En Recuerdo de Antiguas Hazañas” que reúne a Pentas de todos los tiempos y tiene su sede en las instalaciones de la Asociación del Heroico Colegio Militar de Guadalajara donde con respeto y afecto nos reciben. Sus bromas con su “socio” Izar sobre sus escapes del asilo nos hacían reír y sus ocurrencias como cuando se disfrazó de árabe y puso a Izar de egipcio nos alegraban. Y de aquel bastón que le hizo con cornetita, lámpara y espejo ni que decir. Hombre responsable, guía, líder natural, organizador nato, siempre generoso, amante de la música y la poesía fue un ejemplo para su familia y para nosotros. Descansa en paz hermano, querido Cerillo Landeros…